Un cruel capricho del destino me concedió un año. Solo doce meses para reescribir un futuro que no me incluía, para asegurar la felicidad de aquel a quien mi corazón, contra toda lógica, se negaba a soltar. Mi misión era clara, aunque desgarradora: unirlo con el amor de su pasado, con la esperanza de que, al verlos juntos, mi alma encontrara la paz para desvanecerse. Fui la arquitecta de su puente hacia otra, cada ladrillo una lágrima silenciosa, cada esfuerzo un sacrificio por su dicha. Pero el destino es un tejedor caprichoso. Justo cuando creía haber trazado el camino perfecto para su felicidad, una propuesta inesperada detuvo mi aliento: «Cásate conmigo. Solo por un año». ¿Un matrimonio por contrato? ¿Conmigo? El hombre que yo intentaba entregar a otra, me ataba a él con un hilo invisible, pero inquebrantable. Sus palabras, una promesa velada y un desafío a mi corazón, resonaron en el aire: «No tengo intención de tener más de una esposa». Su mano aferró mi muñeca, la distancia entre nosotros se acortó, tan amenazante como la sombra vacilante de una hoguera. «Lo que quiero decir es que tú serás mi primera y última, Charlotte». ¿Podría un amor predestinado a la despedida encontrar un nuevo comienzo en un pacto temporal? ¿O este contrato sería el preludio de una tragedia aún mayor, donde el tiempo es el más cruel de los enemigos? Sumérgete en el primer capítulo y desvela los secretos de un amor que desafía al destino.
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