Mi espíritu, inquebrantable y altivo, se alzaba sobre un mundo que consideraba indigno. Los hombres, meros peones; las mujeres, sombras sin sustancia. Mi corazón, un bastión impenetrable, jamás conoció la sumisión. Pero el destino, con una crueldad exquisita, me tendió una trampa. Una maldición ancestral transformó mi esencia, convirtiendo mi cuerpo en un imán de deseo, una prisión de sensualidad forzada. Ahora, cada mirada, cada roce, es un eco de mi condena: satisfacer anhelos ajenos, mientras mi alma grita por la libertad perdida. ¿Podrá un corazón que juró nunca romperse encontrar la salvación en el abismo de la pasión? Atrévete a desvelar el velo de este tormento y esta pasión. ¡El primer capítulo te espera!
Le doy un 8/10 (por ahora)