En la noche en que la calle de las flores se consumió en un infierno de llamas, el destino tejió un cruel tapiz para Violet. De humilde ayudante de cocina, su alma fue marcada con el peso de una profecía: la santa elegida para enfrentar una oscuridad ancestral. Pero el camino de la santidad no era más que una jaula dorada bajo la mirada de sacerdotes corruptos. Para escapar de sus garras, Violet se refugió en la corte, adoptada por un marqués y convertida en la espada del rey, un título tan frío como el acero. Sin embargo, su sangre plebeya era un estigma imborrable, y el palacio, un laberinto de miradas gélidas y desprecio silencioso. Su único consuelo, un susurro de esperanza en la figura de Daniel, su amable hermano adoptivo, parecía el único refugio para su corazón solitario. Pero cuando la intriga palaciega la arrastró al abismo, y cada rostro conocido se volvió una máscara de traición, no fue Daniel quien le tendió la mano. Fue Ethelmund, el heredero del marqués, un hombre tan implacable como el invierno, cuya mirada prometía tanto misterio como peligro. —”No tienes que hacer nada. Solo quédate como estás.” — Una frase que resonó en el silencio de su desesperación, ¿una promesa de salvación o el inicio de un nuevo y más profundo cautiverio? ¿Podrá el amor florecer en un jardín de espinas y secretos, o será su corazón la próxima víctima de este cruel juego de poder? Sumérgete en el primer capítulo y descubre los secretos que aguardan a Violet en este destino entrelazado con el amor y la traición.
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