Dos vidas, un mismo destino entrelazado por las cadenas del infierno. Diana, con la inocencia de quien se aferra a un último aliento, osó preguntar: “¿Viniste aquí para salvarme?”. Una pregunta tan ingenua, tan llena de una esperanza que apenas se atrevía a existir. Pero Giscard Lodbrok, el hombre cuyo nombre susurraba condena, respondió con una frialdad que helaba el alma: “Claro que no. Vine para arrastrarte al abismo más profundo.” En su primera existencia, él fue el verdugo, el monstruo que la arrojó sin piedad a las llamas de su propio infierno. Ahora, en el eco de una segunda oportunidad, los papeles se invierten, y el tormento se vuelve un susurro desesperado: “Tienes que soportarme. Solo tres años… no me contendré. Tendrás que soportar todas mis emociones.” Ella asintió, su corazón un laberinto de secretos y sacrificios, mientras él, aferrándose a ella como a su propia perdición, gemía: “Maldita sea… ¿Entonces por qué me abandonaste?”. En esta segunda vida, el otrora verdugo ha caído. Giscard Lodbrok se consume en el infierno, y la arquitecta de su caída no es otra que Diana Brien. ¿Es esto venganza, redención o una retorcida forma de amor que desafía los límites de la cordura? Adéntrate en esta apasionante historia donde el amor y el odio danzan al borde del abismo. ¡No esperes más y descubre el primer capítulo de este desgarrador romance!
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