Su inocencia era un faro, su voz un susurro que calmaba mi alma, su corazón, un refugio que anhelaba. Ella, mi joven profesora, sin saberlo, había encendido una llama prohibida en mi interior, un amor que juré confesar una vez que el velo de la graduación nos separara. Pero el destino, cruel y caprichoso, tejió una red de desesperación. La noticia llegó como un eco helado, destrozando mi mundo y mi promesa: ella había abandonado las aulas… para casarse. Ahora, con un hábito sagrado sobre mis hombros y un corazón roto bajo él, me pregunto: ¿Puede un amor tan puro, pero tan prohibido, sobrevivir a la traición del tiempo y el compromiso ajeno? ¿O el eco de su nombre resonará eternamente en los pasillos de un sueño inalcanzable? Sumérgete en el primer capítulo y desvela el doloroso inicio de esta pasión silenciada.
Sé el primero en comentar
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero!