Mi alma, antaño un río indomable, huyó del lecho de mi padre, el dios Peneo, buscando un remanso de paz. Los años se desvanecieron como susurros en el viento, mientras el eco de miradas hambrientas y deseos impuros aún me perseguía. En mi tierra natal, los hombres veían en mí no a una mujer, sino a un trofeo, una vasija para sus retorcidas ambiciones. Aquí, bajo el manto sagrado de Artemisa, la diosa de la luna, he encontrado mi santuario. Este bosque, donde la presencia masculina es una prohibición inquebrantable, se ha convertido en mi edén, mi prisión dorada. Desafié el rugido de mi estirpe, renuncié a un destino impuesto y juré pureza eterna, entregando mi corazón a la luna como única confidente. Pero, ¿puede un juramento sellar para siempre el destino de un corazón que anhela la libertad, incluso de sí mismo? ¿Qué secretos oculta la quietud de este refugio, y qué fuerza será capaz de romper la promesa de una vida inmaculada? Adéntrate en el primer capítulo y descubre el velo que cubre el corazón de Daphne.
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