En un universo donde el destino se burla de la esperanza, mi alma fue arrojada a la piel de un personaje condenado. No soy la heroína de esta epopeya, sino la madre efímera, aquella cuyo único propósito es encender una vida para luego… desvanecerse en la sombra. Una existencia preescrita para ser el sacrificio, el eco silente de una tragedia ajena. Mi espíritu, sin embargo, se rebela contra este cruel telón. ¿Por qué las madres deben ser siempre el preludio doloroso, la lágrima inevitable en el drama de otros? Decidida a romper las cadenas de mi fatalidad, intenté huir, escapar de un futuro que me negaba la vida. Pero el destino, con su ironía más dulce, me tendió una trampa inesperada: sus majestuosos brazos. Capturada por el mismísimo Emperador, mi supuesto futuro esposo, creí que mi fin había llegado antes de tiempo. Sin embargo, entre los muros de un palacio que prometía ser mi prisión, floreció lo impensable. Su mirada, su presencia, la calidez de una familia que nunca creí merecer… cada día se convierte en un dulce tormento, un anhelo que me ata a una vida que no debería ser mía. ¿Podré desafiar el cruel designio que me persigue? ¿O estoy condenada a dejar atrás el amor y la felicidad que, contra todo pronóstico, he encontrado? El tiempo se agota, y la pregunta resuena en mi corazón, un eco desgarrador: ¿Es posible reescribir una historia escrita con tinta de tragedia, o mi amor está condenado a ser solo un breve suspiro antes del adiós? Sumérgete en el primer capítulo y descubre si el hilo del destino puede ser reescrito por la fuerza de un amor inesperado.
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