Atrapado en la sofocante telaraña de una farsa, Sunghyuk soporta el yugo de su jefa, Haemi, una mujer que es tanto su verdugo como su falsa amante. Cada jornada laboral es un infierno silencioso, cada regaño una herida que profundiza la amargura en su alma. Desesperado por un escape, por un lugar donde descargar la ira que lo consume, encuentra un refugio inesperado en los brazos de Dahee. Lo que comienza como una válvula de escape, un mero desahogo para su tormento, pronto se retuerce en algo prohibido, algo que desafía toda lógica y moral. Porque cuando el velo de la contención se desgarra y los cuerpos hablan sin censura, la respuesta de Dahee no es la esperada. Es un susurro que estremece el alma, una confesión que lo dejará sin aliento: ‘Estuvo… delicioso’. ¿Podrá este encuentro, nacido de la desesperación y el deseo más oscuro, encender una pasión incontrolable o arrastrarlos a un abismo aún más profundo? Adéntrate en el primer capítulo y déjate seducir por este torbellino de emociones sin límites.
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