Desperté sin recuerdos, en un abismo de incertidumbre, con un único faro en la oscuridad: un enigmático teléfono móvil que susurraba promesas de un pasado olvidado. La misión era clara: tejer lazos de afecto con ‘objetivos’ predestinados, alcanzar un ‘final especial’ que desvelaría la verdad. Con cada sonrisa forzada, cada gesto calculado, sus corazones se abrían, y el mío se llenaba de una falsa esperanza, creyendo que el amor era la llave de mi libertad. Hasta que una notificación gélida rasgó el velo de mi engaño. El amor, ese dulce veneno, tenía un límite fatal: ‘Más allá de cinco marcas de simpatía, el sistema se sobrecalienta. Las posibilidades de un final extremo se disparan’. Un escalofrío me recorrió al ver el contador de afectos. ¿Cuántos hilos de obsesión había tejido sin saberlo? El eco de pasos, una melodía de terror, se acercaba inexorablemente. La pantalla parpadeó, revelando mi condena: ‘Simpatía: ♡♡♡♡ (Les gustas. Siempre intentarán encontrarte.)’. No era cariño, era una prisión invisible. Un amor tan profundo que amenazaba con ahogarme. Debo escapar, ahora, antes de que su devoción se convierta en mi tumba. ¿Podrá una huida desesperada romper las cadenas de un amor que te condena? Descubre el inicio de esta angustiante historia y atrévete a leer el primer capítulo.
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